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¿A qué se debe el miedo al odontólogo?
Generalmente, el origen de resistirse a visitar al odontólogo se
encuentra en el miedo, fundado en la vieja premisa que asocia la práctica
odontológica con el dolor.
Aunque, en los últimos años, esta idea pudo revertirse en parte gracias a
los avances técnicos, la visita al dentista, a muchos todavía los llena de
pánico.
Entonces cabe preguntarse:
¿Qué
pasaría si cada seis meses, como indican los especialistas, se realizase
una consulta preventiva?
¿El miedo al dentista desaparecería?
Sin duda.
Una mayor salud dental reduciría la necesidad de realizar extracciones
o maniobras de reparación de piezas dentarias.
Gran
parte de la sociedad piensa que
sacarse una pieza
dentaria no implica ninguna complicación y que es la solución definitiva
al dolor.
Esta
equivocada idea ignora que la boca es un sistema que trabaja en forma
armónica y que, los espacios que dejan las piezas extraídas, afectan a las
restantes, que se lesionan por la mayor fuerza oclusiva que tendrán que
soportar y para la que NO están preparadas.
Los
dientes en sí mismos cumplen una función en el cuerpo humano, y por ende
son un órgano más.
Nuestros dientes son parte importante de nuestro cuerpo y hay que
cuidarlos.
Algunos años atrás era muy común, esperar el advenimiento de los años,
acompañado, entre otras cosas, con la perdida de piezas dentarias. Ahora
se sabe que esto no es verdad. Si se siguen algunos pasos sencillos para
mantener los dientes y encías sanas, además de visitar periódicamente al
odontólogo, la vida de nuestros dientes se puede prolongar por mucho más
tiempo.
Por
eso, la palabra clave es PREVENCIÓN
Prevenir es posible si se acompaña de un mínimo de información y
conocimiento |